T.Original/Año: “50/50″ (2011)
Dir.: Jonathan Levine
Int.: Joseph Gordon-Levitt, Seth Rogen, Anna Kendrick, Bryce Dallas Howard, Anjelica Huston, Philip Baker Hall, Matt Frewer
“Cáncer” es una palabra grande. Muy grande. A todos nos aterra la posibilidad de que, un día, sin comerlo ni beberlo, nos diga un médico que hemos entrado a formar parte de ese club del que nadie quiere ser socio. Y, aún así, nadie está a salvo de ello; todos somos, en mayor o menor medida, enfermos potenciales. Escrita por Will Reiser, alguien que sabe de primera mano qué es enfrentarse al cáncer y superarlo, “50/50″ tiene la enorme virtud de romper con muchos de los tabúes existentes alrededor de tan dura enfermedad y de quienes la padecen. Porque si bien es cierto que son personas enfermas, y que aquellos que forman parte de sus vidas deben adaptarse a lo que ello conlleva, no es menos cierto que la parte importante de la expresión es que son personas, con sus defectos y virtudes como el resto de la gente, a los que muchas veces se trata como niños pequeños por el mero hecho de estar enfermos, sin darnos cuenta de que, en realidad, no les estamos ayudando, sino todo lo contrario.
Este es un aspecto que “50/50″ trata en toda su magnitud. Y contrapone las diferentes actitudes que se dan alrededor de una persona enferma de cáncer, en este caso Adam (un excelente Joseph Gordon-Levitt), que, para más inri, es un chico joven, un caso en el que la piedad mal entendida se suele magnificar aún más. Las reacciones van del (comprensible) dolor y preocupación de su madre (fabulosa Anjelica Huston, mucho mejor que la mayoría de las nominadas al Oscar de este año), quien ya tiene que cuidar de un marido enfermo de Alzheimer, al egoísmo de su novia (una Bryce Dallas Howard a la que llegas a odiar de forma salvaje), que no quiere tener que “hacer de enfermera”, pasando por el optimismo a prueba de balas de su mejor amigo, Kyle (Seth Rogen, en el mejor papel de su carrera, puede que por el hecho de que se esté interpretando a sí mismo), que, con la mejor de las intenciones, intenta alejar a Adam del victimismo y el miedo, aunque no siempre lo consiga.
