Hoy los yankees celebran eso tan americano que se ha llamado en dar el “Thanksgiving Day”, o Día de Acción de Gracias, que básicamente consiste en celebrar cómo esa secta de chalados que eran los puritanos (a los que ya habían echado de Inglaterra por intentar más o menos lo mismo) llegaron a lo que serían los Estados Unidos allá por 1620, y se pusieron a machacar indios como si fueran sandías.
Como el cine y la TV ya nos han dado bastantes muestras de lo maravilloso, feliz y empalagosamente genial que es la puñetera celebración de la masacre llevada a cabo por los padres peregrinos, yo me quedo con esa muestra de terrorismo cinematográfico y cultural que es “Thanksgiving”, el falso trailer dirigido por Eli Roth para el díptico “Grindhouse”. En él, además de a un montón de actores desconocidos, podemos ver a Jordan Ladd (la protagonista de “Grace”, que también aparece en el segmento de Tarantino), Michael Biehn (a.k.a. Kyle Reese, y al que vemos en el segmento de Rodríguez), y al propio Eli Roth. Con un poco de suerte, Roth cumplirá su amenaza y convertirá el trailer en una película real, al estilo de lo que ha pasado con “Machete”.
Pues nada, ahí os dejo con el trailer de “Thanksgiving”, y ya sabéis, feliz Acción de Gracias.
Tal día como hoy, hace 404 años, Guy Fawkes y varios católicos más estuvieron a punto de mandar por los aires el Parlamento británico, y al rey Jacobo I con él, durante la ceremonia de apertura anual. Lamentablemente (porque la locaza de Jacobo fue un pésimo rey) la llamada Conspiración de la Pólvora fracasó, todos fueron ejecutados, y la mala gestión de Jacobo y de su aún más inútil hijo, Carlos I, llevó a una sangrienta guerra civil y a que un psicópata fanático llamado Oliver Cromwell gobernara Inglaterra durante cinco años.
Pero si la cultura pop le debe algo a Guy Fawkes es “V de Vendetta”, una de las numerosas obras maestras paridas por Alan Moore. Amante y buen conocedor de la cultura y la historia de su país, Moore utilizó la figura de Fawkes para crear a V, uno de sus personajes más memorables, luchador incansable contra la tiranía en una sociedad opresiva, dictatorial y distópica que se parece sospechosamente (o no tanto) a la Inglaterra gobernada con mano férrea por Margaret Thatcher allá en los ’80, cuando se publicó la novela gráfica. Anarquista, radical, burlón, V no es un héroe al uso, ni sus ideas son políticamente correctas (a pesar de que yo sí comulgo con su política de combatir el fuego con fuego).