MONOGRAFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Victimas I: Polly Nichols y Annie Chapman)

Publicado: septiembre 11, 2009 en Monográficos

ripper

Antes de empezar, quiero hacer una cosa: desmitificar una imagen falsa que el cine ha contribuído en propagar. Las víctimas de Jack el Destripador, fueran cuantas fueran, no eran chicas jóvenes y atractivas (con excepción hecha de Mary Jane Kelly). Entradas ya en la cuarentena, en un lugar y una época donde la esperanza de vida de la clase baja apenas superaba los cincuenta años, víctimas del alcoholismo, las prostitutas que Jack asesinó eran deshechos humanos, pertenecientes a un estrato social del que nosotros, en nuestro siglo XXI occidental, no podemos siquiera hacernos una idea, pues no existe en la Europa moderna (ni en Norteamérica, que yo sepa) ningún barrio de ninguna ciudad, por marginal que sea, que se acerque, ni de casualidad, a lo que era Whitechapel en el siglo XIX. Quizá lo más parecido que exista hoy día sean los slums de Bombay o Calcuta, que tan bien retrató Danny Boyle en “Slumdog Millionaire”, y aún y así se queda corto respecto al horror que era el East End londinense de la época, tanto que el dramaturgo George Bernard Shaw llamó a Jack “reformador social”, pues, según él, había sido gracias a sus asesinatos que la gente de los barrios ricos empezó a darse cuenta del nido de miseria, dolor y muerte que bullía a apenas unos kilómetros de ellos. Aclarado este punto, empecemos.

Habitualmente, se considera que Jack el Destripador mató a cinco mujeres, entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888. Sin embargo, las investigaciones señalan que pudo haber muchas más víctimas; hasta 18 asesinatos cometidos entre 1887 y 1891 se asocian con el Destripador, siendo los más notables los de Martha Tabram, el 7 de agosto de 1888, y Alice McKenzie, el 17 de julio de 1889.

De todas formas, nos vamos a centrar en los cinco “canónicos”, los que la mayoría de la gente conoce y acepta como víctimas del Destripador: Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catharine Eddowes y Mary Jane Kelly. El resto queda en el puro terreno de la especulación.

No hace falta que avise que los detalles de las muertes son desagradables. Y creedme, he intentado ser lo menos morbosa y gráfica posible.

STRIKE 1: MARY ANN “POLLY” NICHOLS, BUCK’S ROW, 31 DE AGOSTO DE 1888

Mary Ann Nichols (de soltera Walker) había nacido en Londres en 1845; tenía, por tanto, 43 años en el momento de su muerte. Con 19 años se casó con un operario de imprenta llamado William Nichols, con el que tuvo cinco hijos; se separaron en 1880, y Mary Ann se fue a vivir a Whitechapel, donde sobrevivía prostituyéndose, alcoholizada, con el nombre de “Polly”.

La noche del 30 al 31 de agosto de 1888, Polly fue vista caminando por Whitechapel Road, y, poco después, bebiendo en un pub de Brick Lane; cuando quiso acercarse a dormir a una casa comunal en Thrawl Street, resultó que no tenía los 4 peniques que costaba la cama, por lo que fue, según dijo, a conseguirlos. A las 2.30 de la madrugada, fue vista de nuevo por Whitechapel Rd.; sería la última vez que se la viera con vida. A las 3.45 de la madrugada, Charles Cross, un carretillero, descubrió su cuerpo tirado frente a la puerta del establo de la Brown and Eagle Wool Warehouse and Schneiders Cap Factory, en Buck’s Row, a poco menos de 150 metros del Hospital de Londres: le habían cortado la garganta hasta las vértebras, apuñalándola después en el abdomen. Ningún vecino oyó nada.

Buck's Row (hoy Durward Street), en una imagen de los años '60, prácticamente idéntica a como era en 1888

Buck's Row (hoy Durward Street), en una imagen de los años '60, prácticamente idéntica a como era en 1888

Polly fue enterrada el 6 de septiembre de 1888 en el City of London Cemetery. Ese mismo año, Buck’s Row cambió de nombre para evitar ser relacionada con el asesinato, pasando a llamarse Durward Street, nombre que mantiene en la actualidad. En 1996, el cementerio decidió marcar su tumba con una placa, formando así parte del Heritage Trail Guide, que marca los lugares históricos más importantes de Gran Bretaña.

Tumba de Mary Ann Nichols en el City of London Cemetery

Tumba de Mary Ann Nichols en el City of London Cemetery

STRIKE 2: ANNIE CHAPMAN, HANBURY STREET, 8 DE SEPTIEMBRE DE 1888

Annie Chapman nació llamándose Ann Eliza Smith en 1842, en Paddington, Londres; tenía 46 años en el momento de su muerte, y, como Polly, era alcohólica. Se había casado en 1869, con 28 años, con John Chapman, un cochero con el que tuvo tres hijos, y del que se separó en 1885, debido a los problemas de ambos con la bebida (de hecho, John moriría de cirrosis en 1886). Desde entonces, Annie había estado viviendo en Spitalfields; al morir John y dejar de recibir la manutención, Annie se vio abocada a la prostitución para poder sobrevivir.

La noche del 7 al 8 de septiembre de 1888, Annie, al igual que Polly una semana antes, salió a la calle para conseguir el dinero que le permitiera dormir en una cama esa noche. A la 1.35 fue vista saliendo de la casa comunal de Crossingham, en dirección a Little Paternoster Row y el mercado de Spitalfields. Unas cuatro horas más tarde, a las 5.30, una tal Elizabeth Long dijo haber visto a Annie con un hombre en la puerta del nº29 de Hanbury Street; el hombre le preguntó a Annie: “¿Lo harás?”, a lo que ella respondió: “Sí”. Algo menos de media hora después, John Davis, carretillero de profesión y vecino del mismo nº29, descubrió el cuerpo de Annie tirado en el patio trasero: había sido degollada, igual que Polly; sin embargo, las mutilaciones sufridas por Annie supusieron un peldaño de subida en la escalada de horror del Destripador: el abdomen había sido abierto de arriba a abajo, y los intestinos estaban desparramados por su hombro izquierdo; el útero y la vejiga habían desaparecido. Sólo un vecino del nº27 había oído algo: a una mujer gritando “¡No!”, y luego un golpe sordo contra una valla; dadas las cosas que se veían y oían a diario en el East End, no le dio importancia.

Hanbury Street a finales del siglo XIX. El nº29 aparece en el centro de la imagen, con el cartel 'N.Brill' colgado

Hanbury Street a finales del siglo XIX. El nº29 aparece en el centro de la imagen, con el cartel 'N.Brill' colgado

Annie Chapman fue enterrada de caridad en una fosa común del City of London Cemetery, el 14 de septiembre de 1888. Dicha fosa común ya no existe, aunque en algún momento del pasado hubo una señal que marcaba la zona donde estaba situada.

Vista del patio interior del 29 de Hanbury Street. El cadáver de Annie fue encontrado junto a la valla

Vista del patio interior del 29 de Hanbury Street. El cadáver de Annie fue encontrado junto a la valla

MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Prólogo)

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comentarios
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  3. Emi dice:

    entrevista al dr. Pombo sobre su nuevo libro “Jack el destripador. La Leyenda continua” en http://te-aliviara.blogspot.com/
    Buena tu pagina!! emi

  4. Jorge dice:

    Impresionante la solidez y documentación del autor/a, creo
    entrever la clara y fría lucidez de una mujer detrás de tan buen
    trabajo; perdón si me equivoco.
    Jack el Destripador no fué un sólo hombre, no creo que se
    mofara en su cartas a Scotland Yard. Tuvo al menos un
    imitador, por lo que es posible que un asesinato (cosa común en
    Whitechapel en la época Victoriana) despertara a un imitador,
    quien escribió las cartas, inventó el nombre, y trató de superar
    a su “mentor” de forma brutal. Ni siquiera podrá sabersa el nº
    de crímenenes del “primer” asesino o los de su imitador.ni si-
    quiera podemos saber si era hombre o mujer, o si era Inglés.
    Lo único deducible es que el que fuera dejó de matar por una sola razón: símplemente porque murió. Hace ya 121 años, pero
    NADIE puede probar, ni en 1888 ni ahora la identidad del/los
    asesinos, puesto que, puede que todo fueran muertes casuales,
    aunque eso destruya el mito del asesino en serie. Las prostitutas
    en WhiteChappel se jugaban la vida cada noche.
    Sólo es mí opinión pues prefiero no acusar a quien no se
    puede defender. Ni es mí papel. Si sé o no sé, mejor calladito.
    Mi máximo respeto al autor de tan excepcional documento
    como el que nos ocupa, pues NUNCA la exposición de unos
    hechos ha estado tan documentada, me merece un 10.
    Muchas Gracias por tu trabajo. Ayudas a muchos, y falta
    les hace.
    Un saludo de alguien que sabe lo que cuesta aprender
    y ser experto en un tema, sólo para poder compartirlo gratis.
    Si quieres podemos hablar por mail.
    Korvo373@hotmail.com.

  5. wurtz3l dice:

    Muchísimas gracias Jorge, es todo un placer que te haya gustado el monográfico. La verdad es que tienes razón, a día de hoy (y ya no digamos en 1888) es imposible saber quién fue el Destripador, o a cuántas mujeres mató; pero precisamente eso le convierte en un mito tan atractivo. Y, aunque evidentemente no se puede acusar a nadie, supongo que es lógico que aparezcan sospechosos por todas partes, aunque nada pueda ser probado.

    De nuevo muchas gracias por parte de la humilde autora del blog (tienes razón, soy mujer), y bienvenido.

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