La censura a “Saw VI”

Publicado: octubre 23, 2009 en Actualidad, Cine

pos2192_1Vaya por delante que no soy fan de la saga “Saw”, primera porque, aunque he visto mucho, mucho gore, no soy muy aficionada al género, y segundo porque, si me he de quedar con un torture porn, prefiero “Hostel”, de mi muy bienamado y nunca bien ponderado Eli Roth. Aún así, la primera entrega de la serie me pareció entretenida y me eché mis buenas risas con las salvajes andaduras de Jigsaw.

La cosa viene a cuento porque nuestro ínclito Ministerio de Cultura, el mismo que permite la existencia de cosas como la SGAE, ha decidido otorgar a “Saw VI” la calificación X. Resulta que, según la Comisión de Calificación (órgano dependiente del Ministerio, los nombres de cuyos integrantes son secretos, imagino que para que no los linchen por la calle), “Saw VI” realiza “apología de la violencia”, y como tal debe ser calificada X. Hay que joderse.

“Saw VI” es la primera película que en nuestro país recibe tal calificación por exceso de violencia. Lo cual no tiene ni pies ni cabeza, primero porque hay por ahí cinco películas más de la serie que se estrenaron sin problemas, recibiendo la calificación de “No Recomendada Para Menores de 18 Años”. Y segundo, porque es absurdo condenar a una película al ostracismo simplemente por sus niveles de violencia. Censurad también los telediarios, que ofrecen bastante más violencia, y encima real, y en horario “infantil” (otra soberana subnormalidad a mi parecer, pero no es el tema).

El problema de base, algo en lo que coincido con Uruloki, quienes se han hecho eco del tema en un estupendo artículo, viene en que, en España, la calificación por edades sirve para limpiarse el culo con ella, y poco más. Da lo mismo que tengas 12 años, que vas a poder entrar a ver una película para mayores de 18 sin problemas (luego los que pagamos el pato somos los que tenemos que aguantar a una turba de niñatos maleducados en la sala). Igual que la SGAE son una panda de fracasados que sacan pasta de donde no la hay con permiso del Gobierno, estos de la Comisión de Calificación son un grupito de enchufados que se ven las películas por el morro (cuando a los demás cada vez nos cuesta más una entrada de cine), y encima cobran por ello. Manda huevos.

Resulta paradójico lo que pasa en este país con este tema. Criticamos a los americanos porque censuran todo lo que tenga que ver con el sexo, y en cambio abrazan la violencia sin tapujos. Aquí pasa todo lo contrario, por lo que veo. La diferencia estriba en que, en Estados Unidos, si una película es para mayores de 17, no vas a entrar a no ser que tengas 17, te pongas como te pongas. Aquí eso se lo pasan por el santísimo forro, que cuantas más entradas se vendan mejor. Porque claro, cada año hay más adolescentes que cogen una sierra mecánica y destripan a alguien que embarazos no deseados o contagios de ETS. Que los mismos que permiten que una niña de 16 años pueda abortar sin que sus padres se enteren, aunque le vaya la vida en ello, se lleven las manos a la cabeza por una película gore es de una hipocresía sonrojante.

Me avergüenza profundamente la concepción que se tiene de nosotros en el extranjero como un país social y culturalmente tercermundista. Pero más me avergüenza comprobar que esa concepción nos la hemos ganado a pulso. Seguimos siendo un país chanchullero, donde no es que nos roben la cartera (asumo que el 99’9% de los políticos lo hacen, en cualquier país del mundo), es que lo hacen a cara descubierta y sin ningún pudor, y encima se regodean en ello; y no me estoy refiriendo a robar dinero, precisamente. Nos regodeamos en nuestra propia incultura, en nuestro catetismo, en nuestro trogloditismo a fin de cuentas. El éxito de cosas como “Gran Hermano” (la apología perfecta de vivir del cuento) o la serie “Aída” (donde los protagonistas son paletos, ex drogadictos, putas y chorizos adolescentes, y donde se nos viene a decir que, si eres culto, no eres más que una locaza y socialmente inepto-con todo mi respeto para los homosexuales-) demuestra lo mucho que nos gusta recordarnos que aquí lo que nos va es la caspa y el cutrerío. Lamentable.

Habla la señora ministra González-Sinde (probablemente la peor ministra de Cultura que ha habido jamás en este país, por encima incluso de la Esperanza Aguirre que felicitó a “Sara Mago”) de la crisis del cine español. Bueno, personalmente no se puede quejar, la película española más taquillera del año la ha escrito ella. Se trata de “Mentiras y Gordas”, donde un grupito de veinteañeros y treintañeros salidorros se pasan toda la película follando, o pensando en follar, con frases del calibre de “Estoy tan gorda que no siento nada cuando me penetras” (que me hace pensar en una apología de la anorexia como una catedral). Eso sí es un gran mensaje para los adolescentes: follad como conejos con el primero que pilléis, que no pasa nada, luego estamos nosotros aquí, os vendemos la píldora del día después u os hacemos abortar, y a otra cosa mariposa. Y si pilláis una ETS, pues nada chavalines, mala suerte. Eso sí, no toméis drogas, no estéis gordos (¡sacrilegio!) y no veáis cine gore, sobre todo si es americano, que ya sabéis, son el diablo aunque nuestro presidente se vaya allí a lamerles el culo. Eso es lo que que ha parido el talento de la sra.González-Sinde, cuyo único otro mérito reseñable es ser hija de José María González-Sinde, el fundador de la caduca Academia del Cine Español. Menudas credenciales las suyas. Así hasta yo gano un Goya.

Lo siento por todos aquellos que ya se frotaban las manos con el estreno de las nuevas andaduras de Jigsaw. Quizá tienen suerte y el recurso de Buena Vista sale adelante, con lo que la película igual se estrena en un par de meses. Lo siento por todos los que, como yo, somos amantes del cine de terror y del gore (ya he dicho que no me vuelve loca, pero reconozco que me lo paso bien viéndolo), porque esto sienta un peligroso precedente de cara a futuros estrenos, y porque podría poner en entredicho incluso cosas como nuestro bienamado Festival de Sitges, refugio de freaks impenitentes y de toda esa gente que no va a ver las películas de la sra.González-Sinde y su caterva de amiguetes desprovistos del más mínimo talento (aunque juro que si intentan hacerle daño a mi Festival de Sitges me presentaré en Madrid y haré que la sra.González-Sinde se trague los testículos de Ramoncín, que yo personalmente habré amputado con las tijeras que Naveen Andrews usaba en “Planet Terror”). Pero sobretodo, lo siento por este país, que una vez más ha caído en el más absoluto y denigrante de los ridículos al demostrar que la censura no ha muerto, sólo se ha transformado, y da casi más miedo que antes. Eso sí que ya no tiene remedio posible.

ARTÍCULO EL PAÍS: Cultura pone la “X” a “Saw VI” y la condena a las salas porno, por Gregorio Belinchón

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