MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos III: Montague John Druitt)

Publicado: noviembre 27, 2009 en Monográficos

El último de los sospechosos que trataré en este monográfico es también el que más números tiene para haber sido el auténtico Jack el Destripador. Su nombre: Montague John Druitt.

Montague John Druitt (o M.J.Druitt, como aparece en algunos registros) nació en Dorset, al suroeste de Inglaterra, el 15 de agosto de 1857. Tendría pues 31 años en el momento de los asesinatos, lo que coincide con las descripciones de los testigos, que sitúan a Jack como un hombre de entre 25 y 30 años de edad. Se trataba de una persona excelentemente educada, hijo de un médico y graduado el tercero de su promoción en la Facultad de Derecho de Oxford en 1880. También era un ávido practicante de cricket, llegando a jugar en varios equipos de forma semiprofesional. Por tanto, estamos hablando de un miembro de la “buena sociedad” británica, que es el grupo socioeconómico en el que la mayoría de los especialistas sitúan a Jack, a pesar de que sus coetáneos se negasen a ver la evidencia.

Montague John Druitt

En 1882 fue admitido en el Inner Temple, una de las cuatro Inns of Court, o asociaciones profesionales de abogados, existentes en Londres. Empezó a ejercer como procurador en 1885, profesión que ejercería hasta su muerte. Para sacarse un sobresueldo (porque los abogados no cobraban en el siglo XIX lo que cobran hoy día) trabajó como maestro en un internado en Blackheath, Londres, de donde sería despedido poco antes de morir por causas desconocidas. Parecía pues que la vida le sonreía a Montague: tenía un buen trabajo, éxito y respeto profesional; pero eso iba a cambiar.

A finales de 1885 falleció William Druitt, el padre de Montague, dejando prácticamente sin herencia a sus tres hijos. Apenas dos años y medio después, en julio de 1888, la madre, Ann, tuvo que ser internada en el Manicomio Brook, en Clapton (Londres), debido a una enfermedad mental que podríamos identificar como depresión aguda. Para rematar, Montague fue despedido del internado; aunque, como se indica más arriba, las causas fueron desconocidas, se sospechaba que pudiera ser debido a la presunta homosexualidad de Montague. Hoy día, la mayoría de los especialistas se inclinan a pensar que fue despedido debido a sus muchos problemas de inestabilidad mental, que pudieron meterle en problemas con alguno de los alumnos.

Porque es precisamente en esa época cuando afloran los muchos problemas psíquicos de M.J.Druitt. La enfermedad que afectaba a su madre era probablemente hereditaria (de hecho, su abuela materna se había suicidado en un ataque de locura, su tía intentaría suicidarse, y la propia hermana de Montague terminaría suicidándose ya en su vejez), y parece que Montague había nacido con ella, aunque no se manifestara hasta la edad adulta; su mente se deterioraba con rapidez, y, hasta cierto punto, Druitt era consciente de ello. Así pues, no es de extrañar que la mañana del 31 de diciembre de 1888 se hallara su cuerpo sin vida flotando en el Támesis, con cuatro grandes piedras en cada uno de sus bolsillos, a modo de pesos. La autopsia determinó que Druitt llevaba unas tres semanas muerto cuando le encontraron; acababa de empezar la carrera que le llevaría al primer puesto de los sospechosos de ser el mismísimo Jack el Destripador.

Tumba de M.J.Druitt en el Wimborne Cemetary, Dorset

Cuando la noticia del hallazgo del cadáver de Druitt llegó a oídos del jefe de la Policía Metropolitana, sir Melville McNaghten, éste se lamentó diciendo que “si mis conjeturas son correctas, la verdad nunca se sabrá, pues yace en el fondo del Támesis”. A pesar de algunos errores en el informe que Scotland Yard realizó sobre Druitt (en el que se le adjudicaba la profesión de médico, y se decía que tenía 41 años de edad, en lugar de los 31 que en realidad tenía), McNaghten era un hombre ciertamente inteligente, cuyas pesquisas, de haber podido llevar el caso, bien podrían haber llevado a la captura del asesino. El comisario estaba convencido de que Druitt era el asesino, no sólo porque su descripción física encajaba bastante bien con las descripciones de los testigos, sino también porque su comportamiento, durante y después de los crímenes de Whitechapel, era lo suficientemente sospechoso como para que su propia familia creyera que él podía ser el Destripador.

En su informe final, publicado en 1894, McNaghten expone los motivos por los que sospechaba de Druitt; entre ellos, se encontraba el hecho de que Druitt fuera, en palabras de McNaghten, “sexualmente insano”. Esta afirmación podría hacer referencia a la supuesta homosexualidad de Druitt (a fin de cuentas, estamos hablando de la misma sociedad que envió a la cárcel a Oscar Wilde precisamente por ser homosexual), pero también a que éste fuera, como algunos especialistas han establecido, un sádico sexual. Es también McNaghten quien afirma, sin mencionar sus fuentes, que la propia familia de Druitt le creía el Destripador. El hecho de que su muerte se hubiera producido apenas un mes después del último de los asesinatos atribuidos al Destripador, el de Mary Jane Kelly, sólo refrendaba la tesis de McNaghten. Para finalizar, tenemos la declaración de Albert Backert, miembro relevante del Comité de Vigilancia de Whitechapel (un órgano que se creó expresamente para proteger a los habitantes de la zona del Destripador); al parecer, Backert elevó una queja a la policía en marzo de 1889, alegando que la investigación se había relajado al no haberse cometido más asesinatos en los últimos meses. Los oficiales de la policía le revelaron información del caso bajo juramento de secretismo, y, en palabras del propio Backert, esto fue lo que le dijeron:

“Se me sugirió que el Comité de Vigilancia y sus patrullas podían ser disueltos, ya que la policía estaba bastante segura de que el Destripador estaba muerto. Respondí que, ya que había jurado silencio, debían darme más información. ‘No necesita saber nada más’, me dijeron. ‘El hombre en cuestión está muerto. Le pescaron del Támesis hace un par de meses, y sólo haríamos daño a sus familiares si dijéramos nada más’.

Aunque no hay forma de comprobar la veracidad de las palabras de Backert, tampoco hay motivos para dudar de las mismas, y, ya que sucedió en marzo de 1889 (varios meses antes de que McNaghten fuera nombrado comisario e iniciara su informe), sugiere que la policía londinense ya consideraba sospechoso a Druitt antes de que lo hiciera el propio McNaghten.

Lamentablemente, la teoría del comisario McNaghten se encontró con un férreo opositor: nada menos que el inspector Frederick Abberline, encargado principal y jefe de los detectives que investigaron originalmente los crímenes del Destripador. Abberline desautorizó la investigación de McNaghten, alegando que, si él no sabía nada sobre el tema, era porque no había nada que saber, dado que tenía toda la información que Scotland Yard recogía sobre el caso. La firme oposición de Abberline, que tenía su propio sospechoso principal, George Chapman (un asesino en serie polaco cuyo verdadero nombre era Seweryn Antonowicz Klosowski, y que fue ahorcado en 1903), y a quien se consideraba la máxima autoridad en el tema del Destripador, hizo que se subestimara la tesis de McNaghten, hasta que algunos ripperólogos la rescataron, ya bien entrado el siglo XX.

Con Montague John Druitt llegamos al final de la terna de sospechosos. Hay muchos, muchísimos más: desde Chapman, el sospechoso de Abberline, hasta el norteamericano doctor Francis Tumblety (quien al parecer coleccionaba úteros), pasando por otro médico, el escocés Thomas Neill Cream (un abortista que fue acusado de matar a varias mujeres), y, en dos de los giros de guión más rocambolescos que se puedan esperar, el matemático y escritor Lewis Carroll (que podía ser un poco pederasta, pero no un asesino), e incluso se dijo que podía ser una mujer, la llamada Jill la Destripadora, supuestamente una comadrona enloquecida y sedienta de venganza por haber sido enviada a la cárcel por alguna de las prostitutas (alucinante hipótesis esta, que fue defendida por Arthur Conan Doyle, célebre crédulo al que costaba bien poco engañar, como años más tarde demostraría el caso de las hadas de Cottingley). Sin embargo, a día de hoy, el misterio continúa, y es más que posible que continúe para siempre. La figura de Jack el Destripador, ya más mito que historia, se pierde en la melodramática niebla victoriana, posiblemente sonriendo para sus adentros ante el juego sucio mejor jugado de la historia, pues, si alguna vez hubo un crimen perfecto, ese es, sin duda, el de nuestro viejo Jack…

MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Prólogo)
MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas I: Polly Nichols y Annie Chapman)
MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas II: Elizabeth Stride y Catharine Eddowes)
MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas III: Mary Jane Kelly)
MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos I: La Teoría Real)
MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos II: James Maybrick)

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comentarios
  1. Milo dice:

    Es realmente increíble tu monográfico…la próxima que vuelva a Londres investigaré en Whitechapel, asi te ayudo a sacar el crimen a la luz. Chapeau tus artículos!!

  2. wurtz3l dice:

    ¡Muchas gracias Milo! Ya sólo quedan un par de entregas y estará finiquitado.
    Si vas a Londres te recomiendo hacer uno de los tours guiados sobre el tema, sobre todo si puedes pillar el que hace Donald Rumbelow, que debe de ser la persona viva que más sabe del tema. Son muy, muy buenos, y te pasean por todo Whitechapel; eso sí, hay que llevar calzado cómodo…

  3. […] MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Prólogo) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas I: Polly Nichols y Annie Chapman) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas II: Elizabeth Stride y Catharine Eddowes) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Las Víctimas III: Mary Jane Kelly) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos I: La Teoría Real) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos II: James Maybrick) MONOGRÁFICO: JACK EL DESTRIPADOR (Los Sospechosos III: Montague John Druitt) […]

  4. joseoranto dice:

    Hola amigo! buen trabajo,
    queria pedirte un favor, no encuentro la localizacion exacta de la tumba de Druitt, ire de visita a Bournemouth y queria pasarme a visitar las tumbas de Druitt y Abberline (esta la he sacado de casebook pero la de Druitt no la encuentro)
    Gracias 😉

  5. joseoranto dice:

    Hola amigo! buen trabajo,
    queria pedirte un favor, no encuentro la localizacion exacta de la tumba de Druitt, ire de visita a Bournemouth y queria pasarme a visitar las tumbas de Druitt y Abberline (esta la he sacado de casebook pero la de Druitt no la encuentro)
    Gracias

  6. me parece muy feo todo esto pareciera k no tenia korazon esa persona pero si fura de sospecha yo me iria por el primero por k kien sospecharia de alguien de buena familia

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