Crítica: Shutter Island

Publicado: febrero 25, 2010 en Cine, Críticas

T.Original: “Shutter Island”
Año: 2010
Dir.: Martin Scorsese
Int.: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Michelle Williams, Max von Sydow, Emily Mortimer, Jackie Earle Haley, Elias Koteas, Patricia Clarkson, Ted Levine

Reconozco que tenía cierto miedo a ir a ver la adaptación cinematográfica de “Shutter Island”, debido esencialmente a lo mucho que me gustó la novela de Dennis Lehane. Y lo que ha venido sucediendo los últimos meses (retrasos, intentos de cambio de título…) no me hacía augurar nada bueno. Afortunadamente, el inefable tándem Scorsese-DiCaprio ha conseguido que mis temores queden en agua de borrajas.

Hay que empezar por decir que el guión escrito por Laeta Kalogridis es una fidelísima, a la par que ejemplar, adaptación del material de partida. Mantiene lo que debe mantener y elimina lo superfluo, consiguiendo un más que notable equilibrio entre la reestructuración cinematográfica de una historia en papel y el respeto al original.

Y hay que seguir, claro está, con el impresionante reparto de la película, comenzando por su protagonista, Leonardo DiCaprio. Dudo mucho que el actor de “Titanic” pueda agradecerle jamás lo suficiente a Scorsese lo que ha hecho por su carrera: gracias al director neoyorkino, DiCaprio ha conseguido despegarse definitivamente de su etiqueta de niño bonito y sex symbol adolescente, para pasar a ser un actor extraordinariamente sólido, cuyo físico aniñado no es impedimento para ser creíble en cualquier papel que se le ponga por delante. Vaya por delante que yo era la primera en dudar de que DiCaprio pudiese afrontar correctamente el personaje protagonista de “Shutter Island”: Teddy Daniels es un veterano de la Segunda Guerra Mundial, duro, encallecido y carcomido por innumerables remordimientos; un personaje, a priori, que no encaja con el aspecto del actor californiano, sino más bien con alguien como el Russell Crowe de “L.A. Confidential” (que fue mi referente principal mientras leía la novela). Sin embargo, DiCaprio lo afronta con una convicción y una solidez que dejan con la boca abierta, componiendo una interpretación sencillamente soberbia.

A su lado, Mark Ruffalo tiene poco espacio para destacar. Bien es cierto que su personaje no da para más, aunque Ruffalo le da vida de manera abierta y honesta, cuajando su interpretación de un hombre esecialmente bueno. En cuanto a Ben Kingsley y Max von Sydow, es una lástima comprobar como, especialmente en el caso del segundo, se han encasillado en sus personajes de villanos europeos. A pesar de que sus interpretaciones son muy buenas, y tan sólidas como las del resto del reparto, no puede una despegarse de una cierta sensacion de déjà vu cada vez que aparecen en pantalla. En cuanto a las féminas, no tienen demasiada presencia en la historia; el de Michelle Williams es el personaje femenino más destacado de la trama, aunque se trate, literalmente (y no, no es un spoiler, puesto que se dice a los tres minutos de metraje), de un fantasma del pasado. Mención aparte merece la sensacional -y breve- aparición de Jackie Earle Haley (Rorschach forever), que probablemente en manos de un actor menos efectivo habría pasado desapercibida.

Y por si a “Shutter Island” le faltaba algo, cuenta con la mano maestra tras la cámara del gran Martin Scorsese. Eran muchos los que decían que Marty había perdido su toque, que su cine carecía de gancho, que ya no era el de antes. Creo que todas esas voces han sido silenciadas. Y de qué manera. Scorsese engancha al espectador por las tripas en los primeros diez minutos de película, y ya no lo suelta hasta el segundo final. Su capacidad para crear atmósfera es sólo comparable a la maestría que gasta a la hora de manejar los complejos resortes del thriller psicológico; el juego del gato y el ratón trasciende el de los agentes Daniels y Aule en Ashecliffe, y se establece entre el director y su público. Scorsese disfruta enormemente sopesando hasta dónde puede tensar la cuerda, creando en el espectador una sensación de desasosiego, de frialdad, soledad y desamparo absolutos, y llevándolo en ocasiones hasta unos niveles de tensión psicológica absolutamente insoportables (y estoy pensando en la visita del agente Daniels al siniestro Pabellón C y todo lo que sucede en él). Quien diga que Scorsese ha perdido sus capacidades, es que no ha visto “Shutter Island”.

Nos encontramos, pues, ante un thriller que se inicia policíaco y vira hacia lo psicológico, extremadamente atmosférico (la sensacion de aislamiento y amenaza que provoca Shutter Island se percibe desde el minuto cero) y totalmente angustioso, que nos demuestra que quien un día fue ídolo adolescente es hoy uno de los mejores actores de su generación, y que nos devuelve a uno de los directores más grandes que jamás ha habido en Hollywood a su estado de gracia. Bienvenida sea.

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