Crítica: Trance

Publicado: marzo 29, 2013 en Cine, Críticas
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Trance-Poster

T.Original/Año: “Trance” (2013)
Dir.: Danny Boyle
Int.: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Danny Sapani, Matt Cross, Wahab Sheikh, Mark Poltimore, Tuppence Middleton

El otro día, antes de ver Trance, charlaba vía Twitter con un par de compañeros cinéfilos, sobre las virtudes y defectos de Danny Boyle como director. Una de las críticas que saltó a la palestra fue que Boyle no tiene una obra coherente como narrador, un hilo común que una su filmografía. Y es totalmente cierto: decir que Boyle es un director disperso quizás es quedarse corto, muy corto. Donde discrepábamos en nuestra conversación era en el resultado de esa dispersión: yo considero que no es necesariamente malo, es más, que puede resultar muy positivo. Prefiero a un director que se arriesgue a cambiar de género, de estilo y de todo lo posible (aunque a veces puedan salir cosas muy, muy raras y fallidas), a alguien que mantiene una supuesta coherencia -o eso dice- y lo único que hace es repetirse más que el ajo, y cada vez de peor forma (que los hay, y muchos).

Y es que a Danny Boyle hay que reconocerle una osadía y una falta de prejuicios a la hora de elegir proyectos que rozan lo delirante: aunque sus obras más conocidas siguen siendo Trainspotting y (ay) Slumdog Millionaire, lo mismo se atreve con la comedia romántica hollywoodiense (Una historia diferente), el género zombie (28 días después), la sci-fi trascendental (Sunshine) o el drama intimista (Millones). Por no hablar de su espectacular y brillante (sí, brillante) ceremonia de inauguración de los JJOO de Londres 2012, o de su alucinante y brutal puesta en escena teatral de Frankenstein, que deja en bragas a todos los intentos modernos de adaptar la novela de Mary Shelley. Es un kamikaze del cine al que hay que reconocerle una filmografía valiente, si bien un poco muy marciana.

Trance es un nuevo ejemplo de la dispersión de Boyle. Un thriller (género que, hasta donde yo sé, no había tocado aún) que explora las posibilidades que tiene la hipnosis -entendida como terapia psicológica y no como parafernalia de circo- de abrir y cerrar puertas en la mente humana, y sus consecuencias. Todo ello, disfrazado de historia de ladrones y “robos (im)perfectos” que sirve más como hilo conductor -y macguffin- que como verdadera trama de la película.

El trío protagonista funciona estupendamente, cada uno de su forma habitual. James McAvoy explota y retuerce su faceta de chico normal y corriente metido en un cacao que le sobrepasa, que tan buenos resultados le ha dado en el pasado, en películas de prestigio (Expiación) o de acción pura y dura (Wanted). Rosario Dawson construye un personaje que va creciendo en interés a medida que avanza la trama, si bien durante la primera mitad de la película resulta algo frío y distante. Quizá sea Vincent Cassel el que más perjudicado sale de los tres, ya que su personaje, cuyo inicio es impecable -nadie explota su vena cabrona en el cine europeo como Cassel-, se ve reducido a casi un mero espectador durante el último tercio de la cinta; sin embargo, hay que reconocer que el actor francés posee un carisma, y una facilidad para hacer atractivo hasta al personaje más desagradable, que están al alcance de muy pocos intérpretes hoy día.

La dirección de Boyle funciona mientras la historia se mantiene en la trama principal, dotando a la película de algunos momentos brillantes (el asalto a la casa de subastas donde trabaja el protagonista) y otros perturbadores (las pesadillas/sugestiones de un par de personajes), arropados por la fotografía de Anthony Dod Mantle, colaborador habitual de Boyle y también de Thomas Vinterberg, que contribuye a dotar a la película de ese aspecto frío y seco del thriller británico actual, tan alejado de la luminosidad colorista de Slumdog Millionaire (que le valió un Oscar) o del naturalismo amenazador de 28 días después. Sin embargo, en las escasas ocasiones en que la cinta deriva por tramas secundarias, ésta se vuelve errática y poco interesante. Son los males menores de una película absorbente, un punto extraña, que encantará a los fans de Boyle y probablemente dejará fríos a los que lo consideran un cabra loca del cine. En cualquier caso, haceos un favor: procurad ir a verla sabiendo lo menos posible sobre ella. Lo agradeceréis.

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comentarios
  1. ¡Muy buena nota! Esta nueva historia de Danny Boyle es muy complejo, con un aire a “Memento” o a “El Maquinista”. Me encantó.

    Comienza de forma clásica y se convierte en un impactante thriller psicológico. Hasta el último minuto no se sabe como viene la mano, y luego del final dan ganas de verla bajo esa “nueva mirada”.

    Es una película rara, con situaciones que pueden parecer bizarras (y de hecho lo son) pero con una esencia muy humana.

    Te invito a mi propia crítica de “Trance” en mi página: http://on.fb.me/133I5X0

    También aprovecho a invitarte a que me sigas en mi página para más novedades de cine, entre otras cosas

    https://www.facebook.com/sivoriluciano

    ¡Saludos!

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