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Con este repaso llegamos al final del monográfico. Jack el Destripador sigue siendo una figura fascinante, que atrae la atención del público tanto como lo hizo en 1888. Probablemente, el misterio de su identidad no será revelado satisfactoriamente jamás, dadas las muchas contradicciones y los muchos sospechosos existentes. Sin embargo, esa es parte de la fascinación del personaje. Espero que este monográfico os haya entretenido e informado algo, y, para aquellos que deseen saber más sobre Jack, los sospechosos, las investigaciones y la época en la que todo sucedió, os dejo una pequeña bibliografía que creo puede resultar interesante. Muchas gracias por vuestra atención, y nos vemos en el blog.

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La última entrega de este monográfico está dedicada a las apariciones del Destripador en la televisión. Como, evidentemente, son muchísimas, nos centraremos en un par de miniseries de renombre y mencionaremos algunas apariciones episódicas del personaje en series que, a priori, poco o nada tienen que ver con el tema.

Jack en la televisión

“Jack el Destripador”, de David Wickes (“Jack the Ripper”, 1988, miniserie): Posiblemente la mejor y más conocida versión de las andanzas del Destripador en la pantalla. Protagonizada por el siempre magnífico Michael Caine en el papel del inspector Frederick Abberline, se centra en los esfuerzos de éste para encontrar al Destripador, así como en su propia vida personal. Estrenada cuando se cumplían 100 años del caso, optó por la muy cinematográfica Teoría Real para justificar los asesinatos. David Wickes llegó a decir que había tenido acceso a los archivos de Scotland Yard sobre el caso, y que su trabajo revelaría la verdadera identidad del Destripador de una vez por todas; lamentablemente, todo resultó ser un bulo y Wickes tuvo que retractarse después de que un grupo de ripperólogos (especialistas en el Destripador) encabezados por el muy prestigioso Melvin Harris, hicieran presión a la productora para que la cinta no se vendiera así. A pesar de todo, fue un éxito absoluto, siendo nominada a un Emmy (al Mejor Actor de Reparto para Armand Assante, que daba vida al actor y sospechoso Richard Mansfield) y a dos Globos de Oro, como Mejor Actor Principal para Michael Caine (que lo ganó) y como Mejor Actor de Reparto para Assante. Está editada en DVD en España por Vellavisión.

“Whitechapel”, de S.J. Clarkson (“Whitechapel”, 2009, miniserie): El año pasado, el canal británico ITV1 estrenó esta miniserie de tres capítulos y ambientada en el Londres actual. Coincidiendo con el 120 aniversario de los crímenes, un misterioso copycat empieza a cometer brutales asesinatos en Whitechapel, imitando los cometidos por el Destripador. Y, a pesar de las cámaras de vigilancia urbana, de los análisis de ADN y de la moderna tecnología de la policía británica, son incapaces de atrapar al escurridizo asesino. Los protagonistas son los tres encargados de investigar el caso: el novato inspector Joseph Chandler (Rupert Penry-Jones), el veterano policía Ray Miles (Phil Davis) y el ripperólogo Edward Buchan (Steve Pemberton). Se trata de una más que interesante miniserie policíaca y de intriga, dotada de una atmósfera opresiva e insana que consigue mantener la atención del espectador de principio a fin. Que yo sepa, no se ha emitido en España, pero la podéis encontrar en Amazon por 6 libras.

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La historia de Jack el Destripador era demasiado atractiva para que la ficción la pasara por alto. En estos 121 años, el viejo Jack ha aparecido en todos los medios habidos y por haber, de la literatura al cine, pasando por la televisión, el cómic y los videojuegos. Lo que sigue es una pequeña lista de material de ficción en el que Jack aparece, ya sea en la trama principal o de forma episódica. Antes de ponerme a ello, unas cuantas advertencias:

  • He descartado el apartado de videojuegos, ya que no he jugado a ninguno de ellos y, excepto en un par de casos, apenas los conozco
  • No voy a mencionar de nuevo ni “Asesinato por decreto” ni “From Hell” (cómic y película), pues ya hablé del tema en el apartado dedicado a la Teoría Real
  • No hace falta que diga que la lista podría ser muchísimo más extensa; lo que sigue es una selección estrictamente personal

Dicho esto, empecemos por el medio que, dadas las circunstancias, más y mejor ha tratado la historia del Destripador: la literatura.

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El último de los sospechosos que trataré en este monográfico es también el que más números tiene para haber sido el auténtico Jack el Destripador. Su nombre: Montague John Druitt.

Montague John Druitt (o M.J.Druitt, como aparece en algunos registros) nació en Dorset, al suroeste de Inglaterra, el 15 de agosto de 1857. Tendría pues 31 años en el momento de los asesinatos, lo que coincide con las descripciones de los testigos, que sitúan a Jack como un hombre de entre 25 y 30 años de edad. Se trataba de una persona excelentemente educada, hijo de un médico y graduado el tercero de su promoción en la Facultad de Derecho de Oxford en 1880. También era un ávido practicante de cricket, llegando a jugar en varios equipos de forma semiprofesional. Por tanto, estamos hablando de un miembro de la “buena sociedad” británica, que es el grupo socioeconómico en el que la mayoría de los especialistas sitúan a Jack, a pesar de que sus coetáneos se negasen a ver la evidencia.

Montague John Druitt

En 1882 fue admitido en el Inner Temple, una de las cuatro Inns of Court, o asociaciones profesionales de abogados, existentes en Londres. Empezó a ejercer como procurador en 1885, profesión que ejercería hasta su muerte. Para sacarse un sobresueldo (porque los abogados no cobraban en el siglo XIX lo que cobran hoy día) trabajó como maestro en un internado en Blackheath, Londres, de donde sería despedido poco antes de morir por causas desconocidas. Parecía pues que la vida le sonreía a Montague: tenía un buen trabajo, éxito y respeto profesional; pero eso iba a cambiar.

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ripper

En 1992, la ripperología estuvo a punto de dar el vuelco definitivo cuando apareció un “Diario”, supuestamente escrito por el Destripador. El librito, de apenas 65 páginas, fue sacado a la luz por Michael Barrett, un marinero en paro de Liverpool, que aseguró que éste le había sido entregado por su amigo Tony Devereux (convenientemente fallecido).

En el supuesto diario, la persona que escribía aseguraba ser el Destripador, dando detalles de los crímenes que sólo el asesino parecía poder saber. La comunidad ripperóloga, no obstante, recibió el diario con escepticismo, sometiéndolo a todo tipo de pruebas de datación y grafología, para acabar dictaminando que se trataba de una falsificación de más o menos mitad del siglo XX. No ayudó el que Barrett acabara diciendo que él había falsificado el diario, para después retractarse, para después volver a retractarse de la retractación y volver a mantener que es falso, lo que sigue haciendo a día de hoy. Para acabar de rematar el circo, Ann, la ex esposa de Barrett, también salió a la palestra diciendo que el diario era una reliquia familiar, encontrada por un antepasado suyo bajo el suelo de madera de Battlecrease House, la casa donde vivió el asesino, y que fue ella quien se lo dio a Devereux para que éste, a su vez, se lo diera a Barrett y animarlo después de su despido. Con semejante esperpento montado, no es de extrañar que el diario se considere, a día de hoy, un auténtico fraude.

¿Y a quién señalaba el diario como autor de los crímenes? Pues a un respetable comerciante algodonero de Liverpool llamado James Maybrick. De hecho, Maybrick ya era conocido en los anales de la criminología británica… como víctima de asesinato.

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Después de un parón creativo, retomamos el monográfico dedicado a Jack el Destripador, centrándonos ahora en los sospechosos. Si las hipotéticas víctimas son muchas, el número de sospechosos de haber sido Jack el Destripador es inacabable. A día de hoy hay casi una treintena de posibles candidatos, cada uno con su teoría propia, defendido o denostado por diferentes estudiosos del tema. Los hay para todos los gustos: desde los que señalan que el Destripador era ni más ni menos que Lewis Carroll, el célebre autor de “Alicia en el País de las Maravillas”, hasta quienes aseguran que el asesino era en realidad una mujer (apodada “Jill la Destripadora”), teoría que fue expuesta nada menos que por el propio inspector Frederick Abberline, el responsable de las investigaciones en la época.

Sin embargo, hay tres sospechosos que se llevan la palma en esta carrera, bien por popularidad o por acercarse peligrosamente al perfil del asesino: la tríada formada por el doctor William Gull, el cochero John Netley y el pintor Walter Sickert (o los asesinos de la Teoría Real), James Maybrick y M.J.Druitt. En ellos vamos a centrar nuestra atención.

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STRIKE 5: MARY JANE KELLY, MILLER’S COURT, 9 DE NOVIEMBRE DE 1888

Mary Jane Kelly (otras veces llamada Marie Jeanette Kelly) es la quinta y última de las víctimas “canónicas” del Destripador, la que sufrió la más horripilante de las muertes y la mayor incógnita en los crímenes de Jack, puesto que marca una extraña diferencia con el resto de las víctimas. A diferencia de éstas, Mary sí era una chica joven y atractiva, y no ejercía la prostitución en la calle, sino que tenía una habitación propia y elegía con quién se iba y con quién no.

Sus orígenes son inciertos: parece que habría nacido en Limerick (Irlanda) hacia 1863, por lo que tendría uns 25 años en el momento de ser asesinada. Joseph Barnett, con quien Mary vivía en la época de su asesinato, aseguraba que Mary era “de buena familia”, y que “tenía una excelente educación y era una estupenda artista”. En cualquier caso, a los 16 años se casó con un minero apellidado Davies, que murió en una explosión un par de años más tarde. En esa época, Mary se habría trasladado a Cardiff (Gales) con una prima, y habría empezado a prostituirse, no llegando a Londres hasta 1884. Siempre según Barnett, Mary habría trabajado en un burdel de lujo en el West End, donde conoció a un caballero con el que se fue a París, aunque regresó poco tiempo después. Cómo pasó de la prostitución de lujo a la miseria del East End es todo un misterio. En cualquier caso, en 1886 conoció a Barnett, porteador del mercado de pescado de Billingsgate, con el que se fue a vivir al nº13 de Miller’s Court en Dorset Street. Cuando Barnett perdió el trabajo en agosto de 1888, Mary decidió volver a la prostitución, y ambos rompieron su relación, aunque Barnett seguía visitándola a diario.

Miller's Court en la época de los asesinatos

El 13 de Miller's Court (hoy un parking) en la época de los asesinatos

A las 23.45 de la noche del 8 al 9 de noviembre de 1888, Mary Ann Cox, también prostituta y vecina de Mary, la vio volver a casa acompañada de un hombre; le dio las buenas noches y, unos minutos más tarde, la oyó cantar “A Violet I Plucked From Mother’s Grave When A Boy”, algo que estuvo haciendo hasta al menos la 1.00 de la madrugada. Sobre las 2.00 Mary estaba en Flower and Dean Street, donde se encontró con George Hutchinson, un conocido al que pidió dinero prestado; al negárselo éste, fue en busca de clientes, encontrándose con un hombre al que Hutchinson había visto poco antes. Hutchinson los siguió hasta la entrada de Miller’s Court. Eran las 3.00 de la madrugada, aproximadamente. Se hace el silencio. A las 10.45 de la mañana siguiente, Thomas Bowyer se acercó a Miller’s Court para cobrar el dinero que Mary le debía al dueño de la habitación, John McCarthy; al no responder Mary a la puerta, Bowyer apartó la cortina de una ventana contigua, viendo el cadáver. Éste, junto a McCarthy, acudieron a la comisaría de Commercial Street y volvieron acompañados por el inspector Walter Beck, quien, tras esperar varias horas a que llegaran los perros, decidió echar la puerta abajo con el permiso del superintendente Thomas Arnold.

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